Características
Otros
cambios físicos
Los cambios biológicos y orgánicos durante
la adolescencia marcan de modo casi definitivo el dimorfismo sexual.
Estos cambios dependen en gran medida del tipo constitucional, factores
genéticos y otros más circunstanciales como la nutrición o la presencia o no de
determinados desbalances hormonales que no necesariamente tienen que ser patológicos.
En ocasiones los adolescentes se preguntan el porqué de la diferencia en el
desarrollo y la aparición de los caracteres sexuales entre unos y otros, y la
respuesta puede encontrarse en cualquiera de los elementos señalados
anteriormente. No obstante hay características que deben aparecer en una edad
determinada, independientemente de las variables, por lo que se recomienda que
ante cualquier inquietud se consulten a los especialistas en la temática.
Peso
En las mujeres, durante la pubertad temprana,
la ganancia de peso continúa siendo de 2 kg por año, pero luego
experimenta una aceleración que llega a un máximo después de alcanzar el punto
de velocidad máxima de crecimiento. En los varones, el peso coincide con la
talla, es decir, de 100 a 200 gramos por año. El aumento del peso puberal viene
a representar el 50% del peso ideal del individuo adulto
Grasa corporal
La grasa corporal total aumenta en la
pubertad temprana para ambos sexos. Más adelante, las mujeres depositan grasa
de manera más rápida y más extensa que en los varones, con predominio en
miembros superiores, tronco y parte superior del muslo. En condiciones no
patológicas, en ningún momento de la pubertad se espera que las mujeres pierdan
grasa, mientras que los varones en el crecimiento rápido, pierden grasa en los
miembros y el tronco.
La mujer y el varón prepuberales tienen
igual proporción entre masa magra (tejido muscular, huesos y vísceras) y tejido
adiposo. En el varón, el aumento de la masa magra es paralelo al incremento de
la talla y del estirón puberal en músculos y huesos, los cuales coinciden con
el punto de velocidad máxima (PVM) de crecimiento. Por el contrario, en las
mujeres se continúa acumulando el tejido adiposo en las extremidades
y en el tronco. Este crecimiento divergente da como resultado que los varones
tengan hasta un 45 por ciento de su peso corporal en músculos y que
las mujeres hasta un 30 por ciento de su peso corporal en grasa. Al final de la
pubertad, los varones son más pesados que las mujeres. El dimorfismo es
muy importante para considerar el sobrepeso en el adolescente, ya que se debe
determinar si es a expensas de tejido graso o de tejido magro. Los hombros
y el tórax son más anchos que las caderas en el varón y a la inversa
en las mujeres y, en relación con el tronco, las piernas son más largas en el
varón.
Cabeza
La cabeza aumenta muy poco en tamaño, pero
la cara se diferencia tomando aspecto de adulto, sobre todo por el
reforzamiento mandibular, muy evidente en el varón y por los cambios en la
nariz. Bajo las influencias de los andrógenos se establece también
una diferencia en la parte anterior del cartílago tiroides y
las cuerdas vocales, que tienen el triple de longitud en los niños que en
las niñas.
Crecimiento muscular
El crecimiento muscular es un hecho
sobresaliente, especialmente mientras dura el estirón de la estatura, con
predominio en el varón, sobre todo por la acción de los andrógenos, que
también influyen en la adquisición de la fuerza muscular. Por supuesto, el
tamaño, la fuerza y la habilidad pueden no ser diferentes en un varón y una
mujer, en función de la actividad física que desarrollen. El corazón y
los pulmones también participan en el estirón del adolescente, más
marcadamente en los varones, en quienes aumenta la presión arterial, así
como la capacidad sistólica.























